ARTURO BENAVIDEZ CONDENADO

EL ABUSO ES DELITO SIEMPRE

Terminó el juicio a Benavidez con un triunfo increible para las mujeres como Eli que se atrevieron a acusar y a denunciar a quienes las vulneraron para toda la vida.
Cierto es que ocho años es una pena menor para alguien que hizo tanto daño pero:
-el juicio se trasladó a Córdoba porque en Villa Dolores dan penas desde los 15 años por este tipo de delitos,
-en la ciudad enorme era un caso más
-esta Cámara tenia como antecedente no mas de cinco años por este tipo de delito
-el abusador tenia un abogado sin escrupulos como Hairabedian.
A pesar de los intentos y estrategias, no se imaginaron el incondicional apoyo de grupos de mujeres y de derechos humanos que hicieron suya la causa, que vecinos, familiares, amigos y docentes acompañarian a Eli, que la prensa -en representación de lo que le interesa a la sociedad- iba a estar tan cerca observando cada instancia de este caso.
En este contexto, OCHO AÑOS SON UN TRIUNFO porque la justicia argentina pocas veces castiga como debiera este tipo de delitos de violencia de género.
Por todo esto decimos:
HAY QUE DENUNCIAR
HAY QUE ACOMPAÑAR A LAS VICTIMAS
HAY QUE MEDIATIZAR LOS CASOS
Y HAY QUE DEMOSTRARLE A LA JUSTICIA QUE ESTAMOS HARTOS DE QUE SEAN TAN BENIGNOS EN LAS PENAS QUE DAN A QUIENES EJERCEN VIOLENCIA DE GÉNERO.
Gracias a quienes desde las firmas, las pancartas, la prensa y a todos quienes desde la conmocion por la gravedad de los hechos estuvieron cerca o anónimamente apoyando la causa de Eli.

Programa "Un antes y un despues"
San Javier - Cordoba - Argentina


LA HISTORIA

El pueblo que perdonó a la acusada
(Página 12)

Durante el juicio, María Elizabeth Díaz denunció que el bebé fue producto de las sistemáticas violaciones que sufría por parte de su patrón. El hombre fue preso. Y ella terminó absuelta, gracias al voto mayoritario de los jurados, todos vecinos de Villa Dolores, Córdoba.

Por Carlos Rodríguez

Puede decirse que el pueblo absolvió y dejó en libertad a la joven cordobesa María Elizabeth Díaz. Eli, como la llaman todos en la vecindad de San Javier, 165 kilómetros al oeste de la ciudad de Córdoba, estaba presa, imputada de haber asesinado a su beba recién nacida, fruto de los abusos que había sufrido de parte de su patrón, un hombre de 60 años, casado y con hijos, en cuya casa la chica trabajaba como mucama. El tribunal que la juzgó estuvo integrado por dos jueces “técnicos”, de carrera, y por ocho jurados populares elegidos entre los habitantes de Villa Dolores, donde se realizó el juicio oral. Seis de los jurados populares votaron por la absolución, mientras que los otros dos acompañaron a los dos jueces de la cátedra, que consideraron, en minoría, que la joven tenía que ser declarada culpable, aunque con atenuantes debido a la situación de abuso que sufría. El presidente del Tribunal, Mario Morán, que no votó –sólo lo hace cuando hay empate–, admitió que “el fallo es inédito en la provincia (donde funciona el sistema de jurados populares), porque hasta ahora siempre se había acompañado el dictamen de los jueces ‘técnicos’”...